La moza pinzón

cuentos de hadas Jul 23, 2017 No Comments

En un país del norte vivía una moza que era muy hermosa. Poseía un talento raro: podía correr muy rápidamente. Lo especial de ella era también que no tenía ningunas ganas de contraer matrimonio. Muchos hombres venían a su casa para casarse con ella, pero la joven se quedaba inexpugnable. Luego que entendía que un novio siguiente se acercaba a su casa, huía al bosque.

Los alrededores se llenaron de la fama de una belleza extraña e inexpugnable. Un joven cazador oyó aquellos rumores también. Era célebre por su perseverancia gracias a la cual nunca había tenido mala suerte en ninguna cosa. Por eso decidió que se casaba con ella sin falta. Estuvo seguro de su éxito y por eso tomó la carretera y fue al pueblo donde vivía la fierecilla. Pero antes de que entró en su casa, la joven salió de la puerta trasera y corrió saltando al bosque y riendo con una voz argentada.

El novio se lanzó a correr detrás de ella. La prófuga andaba en rodeos entre los árboles. Sabía muy bien la vereda y no fue ni una vez que entró en una caída de ramas. El cazador la perseguía pero el trecho entre ellos no se redujo.

“Bueno, ella corre muy bien, pero yo soy un cazador excelente”, pensó el mozo. En aquel momento, de repente, le acudió un plan perfecto al pensamiento.

Su idea consistía en lo que acorralaría a la fierecilla en la cima del monte más alto. Allí atraparía a la moza pinzón para no dejarla irse nunca jamás. Empezó a moverse por tal trayecto que la prófuga no podía hacer nada más que correr el monte arriba. Al fin, escaló hasta la cumbre del monte y se quedó estando rodeada de las nubes. Pero no quería sentirse vencida. Oyó el joven cazador subiendo y estando a punto de atraparla. Entonces saltó hacia arriba. Las nubes la cogieron al vuelo y se echaron a llevarla.

El joven cazador consiguió la cumbre. Pero el pájaro ya había volado y no había dejado ni rastro. Él miraba en su alrededor, llamaba a la belleza…Nadie le contestó. Estaba solo encima del monte, sólo con las nubes envolviéndolo. Agachó la cabeza con tristeza y se hundió en pensamientos…En un santiamén se lanzó de cabeza y se echó a caer. Voló abajo sólo un instante y después, inesperadamente, alguien lo cogió y bajó suavemente a tierra. Era la moza pinzón misma. Se había escondido en una nube vaporosa y aquella se convirtió en las alas para su ama cuando quiso salvar a un cazador orgulloso. Vió la alma gemela en él y pensó que él, igual como ella misma, no podría soportar la desgracia.

El joven volvió en sí, se arregló y miró a su salvadora.

– ¡Te atrapé! – dijo con una sonrisa pícara.

A la moza le gustó la locura del novio que era tan romántica. Al día siguiente se casaron.

(Traducción de Kseniya Prikhodko)

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